# 62 - Beatriz Corrochano

Ella es Cristina, del número 20 de mi calle, cada día a las 19:00h viene a ver a su amigo del 14, 1º B, a la distancia intercambian curiosidades sobre sus plantas que, y eso que es primavera, no florecen a pesar de que le habían echado ese producto que anunciaban en la televisión, aunque es verdad que no parecía muy de fiar. Con una sonrisa protegida por su mascarilla, aunque sus ojos achinados la hacen relucir, se despide y camina hacia casa.

Son las 20:00h la hora de los aplausos pero también es la hora del ladrido reglamentario para nuestro vecino del 2º. Retumban los aplausos por toda la calle y les acompaña una sinfonía de ladridos de todos los sabuesos del barrio. Siempre imagino que están comentando cuantas veces han bajado ese día a pasear o que han olisqueado esa señal que es la favorita de Manchitas, del número 30, 3º A. Ahora venga tú,  como le llama siempre su dueño, en vez de ladrar desde el balcón baja a la calle, sigue ladrando, pero ahora a mis gatos. Creo que esa conversación prefiero no imaginarla.

Cada mañana sale de casa con un paquete enorme de medicamentos, comida y mascarillas. No sé bien a qué se dedicaba, pero ahora es el recadero del barrio. Creó una página de Instagram y cada día ayuda a mayores y niños a pasar mejor los días, a llevarles medicamentos o comida. El otro día comentaba lo increíblemente horrible que era el llevar gafas con la mascarilla, estaba pensando en pasarse a las lentillas pero claro, acababa de comprarse esas gafas de pasta, no podía dejar tanto dinero en algo meramente estético, seguro que dentro de poco sacan una para poder ponerme las gafas bien, si no la patentaré yo reía con su vecina a un par de balcones de distancia.

Madrid, España

Beatriz Corrochano (fotos y textos)

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