# 50

(Sara

del Río)

De mi ventana al cielo

A Coruña, España

De mi ventana al cielo. Así es, desde mi ventana yo no veo la calle, veo el cielo. El cielo, y una pequeña parte de mi ciudad costera, A Coruña. Lo que no alcanzo a ver es el mar, y echo mucho de menos el mar. Su olor, su brisa e incluso lo frío que está aquí en el Atlántico. Pero no hay nada que te haga sentir más vivo que mojar tus pies en el mar. ¡Qué frío está, pero ahí estás!

 

Ahora no estoy allí. Estoy en mi casa, y esto es lo que veo (y lo que no veo) cuando miro por la ventana, hacia fuera, pero cuando miras hacia dentro de tu ventana también hay muchas cosas que ver. La más importante: tú mismo. Tiempo para encontrarse, aceptarse y quererse. Tiempo para hacer un viaje a antiguas pasiones y aficiones, o incluso para descubrir unas nuevas, y fluir con ellas. Tiempo para pensar y no pensar. Tiempo para saber qué queremos y qué no queremos. Tiempo para terminar algo que habíamos empezado y no quisimos terminar. Y digo no quisimos, porque cuando algo de verdad importa, siempre hay tiempo para dedicarle. Ahora lo sabemos. Tiempo para hacer yoga, quizás para aprender a meditar. Tiempo para el crecimiento personal. Un crecimiento personal sostenible. Pero, ¿qué es esto? Esto es aceptarse incondicionalmente, ser feliz con quién uno es y con lo que uno tiene, aceptar las emociones, nuestras emociones, también la tristeza, que nos hace observar nuestro interior y cumple una función adaptativa, la felicidad perpetua no existe. ¿Cómo podríamos valorar un momento como algo que nos hace sentir plenamente felices, si no existe la tristeza?

 

Bienvenidas sean las emociones. ¿Cuántas se pueden sentir durante un mes (y más) encerrados en cuatro paredes? Y, ¿cuántas sentías antes, cuando eras presuntamente libre? Las que toquen a tu puerta, no las dejes escapar. Siéntelas y exprésalas. Emoción que no se expresa, emoción que se queda encerrada en nuestro cuerpo, y ahora, sabemos que estar encerrados no nos gusta. A las emociones tampoco, quieren salir, y tienen que hacerlo. Déjalas volar.

 

Es muy bonito mirar por la ventana y observar lo que cada una de ellas nos deja ver, evadirte por unos minutos y respirar aire fresco. Pero después hay que volver dentro. ¿Por qué no miramos también qué podemos ver dentro de nuestras ventanas? Te sorprenderías con la de cosas que puedes descubrir.

Sara del Río (foto + texto)

Instagram || Twitter

© 2020 (días de confinamiento)

  • Blanco Icono de Instagram
  • Twitter Icono blanco
  • Blanca Facebook Icono