# 4 - María bailarina

Jime Vera

Había una vez una niña llamada María, no entendía por qué un día dejó de salir a la calle. Su escuela había cerrado, su madre había dejado de trabajar, se habían terminado los fines de semana en el parque. En casa todo era muy extraño, se veían las noticias todo el día. ¿Qué estaba pasando?

Una enfermedad había atacado el mundo.

 

— Si sales a la calle, te infectas— le decía su madre.

 

María tenía miedo, aunque en realidad en casa se sentía protegida, era su búnker acorazado. Sus ventanas daban al patio interior, veía los pájaros y les tenía envidia, veía frente a ella la ropa tendida de colores, la vecina colgaba ropa todas las mañanas. Como si de verdad usara toda esa ropa, qué obsesión con lavar ropa que ya está limpia, pensó María. Había una serie de prendas con los mismos colores brillantes, bailaban con el viento como si las mangas de las camisetas tuviesen brazos y vida propia, se había vuelto más observadora. 

 

Al inicio todo era diversión, no iba a la escuela, veía televisión unas cuantas horas, estaba en pijama todo el día. Pronto comenzó a aburrirse.

 

— Mami, estoy aburrida, quiero jugar con mis amigos.

— María, ahora estoy ocupada, tengo que trabajar, hacer de comer y tengo una videollamada por la tarde, ahora no puedo jugar contigo.

María se sentía sola, ansiosa, aburrida. Ya había dibujado, había escrito algún cuento, vio algunas series para niños. Comenzó a leer libros viejos que le habían regalado en algún cumpleaños. Un día su madre le dijo:

— Mañana inicias tus clases de danza.

Ese día, María estuvo con el leotardo, las mallas rosas y sus zapatillas todo el día. Hasta que por fin llegó la hora. Su profesora de ballet estaba al otro lado de la pantalla, la música apenas se escuchaba, era extraño todo, pero no importaba, ella sentía mucha alegría de poder moverse en el salón de su casa.

— Levanta los talones, mueve los brazos, estira las piernas. ¡Eso, María! —decía su profe de danza.

 

María esperaba con alegría los miércoles por la tarde para moverse un poco, para tener atención, convivir con alguien más, jugar y sobre todo bailar.

 

Amo bailar, me siento libre como los pájaros que veo por la ventana, como la ropa de la vecina que baila con el viento, pensaba María antes de irse a dormir.

 

Por un momento olvidó que una enfermedad extraña atacaba el mundo, como en las películas, esta era su propia película: María, la bailarina. Apagó las luces, bajó las persianas, se metió a la cama y comenzó a soñar con bailar. Mañana la ropa, los pájaros y ella continuarán el ensayo.

Jime Vera (texto)

Instagram

Madrid, España

© 2020 (días de confinamiento)

  • Blanco Icono de Instagram
  • Twitter Icono blanco
  • Blanca Facebook Icono