# 26 (Olivia de Diego)

Desde aquí lo veo todo, el mundo bajo mi mirada. Me encantan estos viajes nocturnos en los que me desplazo de una ventana a otra, y observo… simplemente observo.

En el Bajo Derecha ya están sentados en la mesa para cenar, la chica de pelo corto, el gato con smoking y el caballo blanco con delantal, y siempre cenan fruta, mira que son raros, ni una sardina, ni unos garbanzos…en fin, cada uno con sus gustos.

En el Bajo Izquierda, el astronauta y su querida luna están acurrucados en el sillón viendo una película, seguro que alguna romántica, aunque no siempre es así, también tienen discusiones, yo les he visto, la luna siempre le echa en cara que se hizo pequeña por él, y él a su vez le echa en cara las aventuras que esta tenía con las estrellas en sus tiempos celestes. Pero luego se abrazan y todo se hace eclipse. Qué puedo decir… cosas del amor.

En el Primero Derecha hace tiempo que no hay rostros que observar, se convirtieron todos sus habitantes en palabras, en todo tipo de palabras, malsonantes, onomatopeyas, parasintéticas, acrónimos, diminutivos, incluso palabras inventadas, se pasan el día y la noche jugando a sopas de letras, formulan adivinanzas imposibles, y se regalan letras las unas a las otras cuando alguna siente nostalgia o le han sentado mal las tildes. Vamos, que no se aburren nunca.

En el Primero Izquierda no para de llover, tanto que están empezando a nacer algunas escaleras de entre las tarimas del suelo del salón y puertas en los azulejos de la cocina.

En el Segundo Derecha una camisa y un pantalón bailan y bailan a ritmo de vals, los calcetines como locos a su alrededor andan buscando su pareja.

Y ya por último, en el Segundo Izquierda siempre hay alguna sorpresa, por ejemplo, esta noche hay un hombre sentado escribiendo en un ordenador, un momento, ¿un hombre sentado escribiendo en un ordenador? No puede ser, ¡ah, no!... Perdonad, no había visto que sus ideas están en la mesa de al lado jugando al ajedrez, qué susto, pensaba por un momento que habíamos vuelto a aquellos tiempos de confinamiento y pandemia en los que la humanidad se creía dueña de todo y de todos, eso sí que era una locura. Pero qué puedo decir…yo solo soy una mosca.

Olivia de Diego (texto)

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