# 22

(Elena

Hervás

Sánchez)

1 IV 20 J III.



Quiero poder parar el tiempo. Ya sabes, poder hacer clic y que se detenga. 

 

Creo que tiene que haber alguien en el mundo que tenga ese poder. Si no esta situación no se explicaría. 

 

Te cuento. Llevamos unos 18 o 20 días con el tiempo parado. Evidentemente que a mí me gustaría poder parar el tiempo. ¿Acaso me vas a decir que nunca lo has deseado? Claro que sí. 

 

En mi último año desearía haber podido parar el tiempo unas veinte veces, mínimo. Creo. Una de ellas fue en el amanecer más bonito que he visto nunca. Fue asombroso te lo aseguro. Ese día comprendí lo que era el amor, al ver los primero rayos del sol fundirse con la laguna de Venecia. 

 

Otra de las veces que hubiera parado el tiempo, fue cuando los ojos verdes más bonitos del mundo volvieron a mirarme, y vi las caras de mis compañeras de rugby, tras cinco meses sin verlas. Teníais que haberlas visto. Qué guapas. Creo que esa vez ha sido cuando más guapas las he visto. 

 

La siguiente vez que quise disfrutar unos segundos más del momento que vivía, fue cuando se me hizo demasiado corta la canción de Cuídate de La Oreja de Van Gogh, en aquel C3 azul. La carretera de la costa siempre es la mejor. 

 

Todo el mundo debería disfrutar de un buen masaje en el pelo. Estar a la sombra, con el bikini mojadito, con la compañía de una buena sidra y risas, no tiene precio. 

Ojalá aquel baño hubiera durado más. Cuando me desperté, ni siquiera recordaba por qué tenía el pelo empapado. Fue fugaz. Y no debió serlo. 

 

Esta vez, aunque el viaje de todos los veranos al pueblo contaba con una integrante menos, Cabo de Gata ofreció la mejor de sus puestas de sol para que volviésemos a Madrid con la mejor de las sonrisas. 

Decidir tomar ciertas cervezas fue todo un acierto. Los reencuentros de septiembre son siempre una maravilla. Nunca más de cinco. Pásate a las copas. 

 

Besar sonriendo. Eso es una pasada indiscutible. 

 

Creo que caben muchas experiencias en el momento clic. Demasiados momentos que quieres alargar para poder exprimirlos un poco más. No te estoy diciendo que vuelvas a vivir de los recuerdos, eso quizá sea hasta malo. Pero imagínate el poder vivirlos un poquito más. Aunque sea solo un instante más. 

 

Es ahora cuando llegamos al momento en el cual nos encontramos. El tiempo se ha parado y no entiendo bien por qué. Imagino que alguien ha parado el tiempo porque está disfrutando del mejor de los momentos. No me cabe otra razón en la cabeza para poder explicar esta situación. Imagínate poder parar el tiempo en una de las situaciones que se te han ido pasando por la cabeza, ¿acaso no hubieras querido poder alargarlo? Obvio. 

 

La persona que haya conseguido poder parar el tiempo es muy afortunada. Yo hubiera hecho lo mismo. 

Elena Hervás Sánchez (foto + texto)

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